Los lazos “unen” y las cadenas “aprisionan”.
En mis 32 años de vida me he sentido encadenado a varios prejuicios, que he ido venciendo con el paso de los años. La sensación que experimentas cuando algo limita tu libertad es una mezcla de rabia, impotencia y resignación. Pero un buen día, no sabes muy bien por qué, consigues liberarte de tus ataduras, vuelves a sentirte libre y de nuevo te conviertes en un blanco perfecto para ser encadenado puesto que la vida es un ciclo.
Nuestra vida transcurre en un duermevela continuo en el que a veces somos prisioneros, otras veces actuamos como rehenes, de vez en cuando interpretamos el papel de carceleros pero siempre aspiramos a ser libres.
Mi lazo con la vida se llama Claudia. Es mi hija, hoy es su cumpleaños y cumple tres. Mi vida se hallará eternamente ligada a la suya por una unión que no entiende de cadenas o ataduras.
Durante estos tres años mi hija y yo hemos aprendido mucho el uno del otro. Junto con Carmen, mi mujer que es el otro gran lazo de mi vida, nos esforzamos día a día por procurarle una educación que le permita formarse como persona y aspirar a ser lo que ella desee. Le enseñamos que las cosas deben compartirse, que se debe hacer caso a los mayores, que no se debe pegar a los compañeros o que hay que comerse la comida porque muchos otros niños del mundo no tienen tanta suerte como nosotros.
Claudia nos enseña día a día que una sonrisa siempre es el mejor regalo, que la inocencia de un niño no entiende de prejuicios, que todos los niños pueden jugar entre ellos aunque no se conozcan o incluso no hablen el mismo idioma, que los besos sinceros son aquellos que se dan cuando no los pides y que ser niño es la mejor experiencia del mundo pero ser padre es la más reconfortante.
Mi aportación al mundo no será este blog, ni los libros que he de escribir, ni los proyectos que he de emprender ni los logros que he de alcanzar. Mi gran aportación al ciclo de la vida eres tú, Claudia, eres la mejor obra que podría crear y durante el resto de mi vida velaré para que los lazos que nos unen no se conviertan en cadenas.
Ser padre no sólo es la mejor experiencia de mi vida sino que también le da sentido. Hace tiempo que no me siento encarcelado y los prejuicios ya no vienen a visitarme porque es algo secundario. Mi pensamiento desecha lo superfluo y se queda con lo realmente importante, y allí estás tú y mamá.
La vida no es color de rosa y a veces la desdicha pasa por tu puerta y te escoge como compañero de viaje por el desierto del desempleo. He de decirte que el viaje se está acabando y en breve papi estará en casa y tendrá un trabajo como antes.
Praga no será más que una anécdota y tu tercer cumpleaños quedará inmortalizado en una publicación de blog, que fue escrita con todo el cariño del mundo en un frío despacho de la Universidad de Pittsburg.
Como dice la canción de Víctor Manuel, “sólo pienso en ti” y sé que tú también me estás echando de menos y ya tienes ganas de que papi te cuente los cuentos, juegue contigo en la arena, se siente a tu lado a ver los dibujos de las princesas o cante contigo las canciones de los Cantajuegos.
Hoy es el día más difícil de los diez que me restan para volver a casa, pero me he prometido que no me voy a dejar encadenar por la tristeza sino que dejaré que la alegría me una a Claudia y a Carmen.
Feliz Cumpleaños Claudia!!!!
José María Donate
Padre
Se me han puesto los pelos de punta al leerte. Sin duda tu escrito refleja el amor que sientes por tu pequeña, y por tu mujer, y lo que las echas de menos, especialemente hoy.
ResponderEliminarSin duda, dentro de varios años, Claudia leerá este artículo y se sentirá orgullosa del padre que tiene.
Mucho ánimo, ya te queda menos para volver. Esta tarde les diré a mis peques que den dos enormes besos a la tuya de parte de su padre.
Un abrazo