miércoles, 11 de mayo de 2011

De Maniobras por Praga

El Servicio Militar, coloquialmente conocido como “mili”, se extinguió en España cuando yo iniciaba mis estudios en la Universidad. Un año antes tuve que solicitar mi primera y única prorroga para evitar enfundarme aquél disfraz de comunión que ni siquiera mi madre logró ponerme.

Siempre tuve la duda de si podría considerarme a mí mismo como un verdadero hombre hecho y derecho. Sin duda pelos en el pecho tengo, pero no me había forjado como hombre en un recóndito acuertelamiento, rodeado de jóvenes recién salidos de la pubertad con los que compartir ducha y cama. Visto a sí, la mili tenía más similitudes con la cabalgata del orgullo gay de lo que muchos podrían pensar.

Sentía un poco de envidia por aquellos que recordaban a sus amigos de esta manera,

-¿Te acuerdas de Antonio, el que hizo la mili con nosotros?-
- Pues claro que sí hombre, Antonio Monreal Segura, cabo chusquero del acuertelamiento Santa Bárbara, de la división de zapadores que pertenecía a la comandancia nº 5 del glorioso ejército de tierra. ¿Cómo no me voy a acordar del Toni?

Durante muchas décadas, la Mili constituyó el lazo de unión de tantas generaciones de españolitos que vivían su primera –y a veces única- experiencia fuera de sus casas, pueblos, aldeas o ciudades bajo el lema “Todo por la Patria”.

Hemos evolucionado, los tiempos han cambiado y la mili es historia. Sería impensable hoy en día que nuestros jóvenes desperdiciaran nueve meses de su vida en un barracón, realizando maniobras bélicas con un vetusto armamento, celebrando múltiples juras de bandera traducidas a varios idiomas, rindiendo  pleitesía no solo a la española, sino también a la catalana, la vasca, la gallega… compartiendo menús internacionales en la cantina, pudiendo elegir entre comida “cristiana o musulmana” y celebrando, algunos de ellos, el rabadán mirando a la Meca mientras otros se beben la sangre de Cristo por litros.

Corren nuevos tiempos y todos nuestros jóvenes españoles se apellidan de primero “Desempleados” y de segundo “Forever”, por eso de tener antecedentes extranjeros. En cuanto al nombre, hay dos opciones, o se llaman “Erasmus” o bien “Leonardo” (que me perdone nuestra querida Ministra de Igualdad por no haber introducido ningún nombre femenino  ya que vivo con el temor de que su compañera en Cultura, la Sinde me exija derechos de autor por utilizarlos).

¡Somos un ejército!, de eso no hay duda, batallones de “Erasmus” y “Leonardos” invaden Europa ante el regocijo de nuestro mariscal, Mr. Shoemaker, el cual estaría very proud de nosotros aunque posiblemente no entenderá esta reseña ya que non parla la lengua de Shakespeare.


Así es como combatimos a nuestro enemigo, que ya no es Bin Laden, sino el desempleo. Hemos remplazado los fusiles por diccionarios Colins, ya no juramos la bandera sino que lo hacemos en Polish, Cesky, Francaise, English or Deutsch, nuestros barracones son ahora residencias y las maniobras nocturnas se desarrollan en pub y discotecas en busca y captura de un/una blanc@, mulat@, negr@ o amarill@ perfect@ (dedicado a tí Bibian@ Aid@).

A estas alturas, ya todos sabéis que mi destino fue Praga y la duración de mi mili, tres meses. Estoy a punto de Licenciarme con Honores y vuelvo a casa con un petate lleno de recuerdos, postales mentales de ensueño y muchos compañeros de rancho. Por fin podré decir que conocí a Iciar Achirica Rosique (de los Achirica de toda la vida y Lomana por naturaleza), a Patricia Conesa García (la reina del vertedero y adelantada a su tiempo ya que es rubia e ingeniera), a Diego de Santiago Hernández (cuya camiseta ha sido retirada con su número y cuelga de lo más alto del Thermomix Arena), a Antonio Vidal Paredes (accionista mayoritario de Prazska y heredero de Black Panter Beverages), a Begoña Mateo-Sidrón Alvarez (cuya risa contagiosa enmascara a una gran profesional de la comunicación), a Guillermo Baños Rosa y Cristina Para Vilas (que confirmaron que el amor está en Praga), a Guillermo Paladini Bracho (corredor de fondo, gran “cooker” y mejor persona), a Miguel Pérez Barroso (el introductor del artículo “puti” delante de todas las palabras –puticamiseta, putivuelta….y gran adicto a las panorámicas), a María Arjona Tesón (cuyo segundo apellido la describe ya que gracias a ello ha prorrogado su mili otro 6 meses en Praga) y a Estefanía “IceCream” (cuyo silencio lo decía todo y su presencia era muy grata). Estos eran los principales, pero hubo otros muchos secundarios que hicieron que mi mili en Masná 9 fuera unforgettable.

Thank you so much

José María Donate
Marketing Consultant

1 comentario:

  1. Guardarás un recuerdo imborrable de tus compañeros de "mili". El compartir acuartelamiento, maniobras, rancho, camareta, taquillas....hace nacer unos lazos de camaradería que ya nunca desaparecerán.
    Cuando yo hice la mili, la que termina en jura de bandera, era costumbre al terminar el periodo de nueve meses que todos tus compañeros te firmaran, a modo de despedida, una camiseta blanca de las que te proporcionaba, en mi caso, la Armada. En aquellos tiempos se sabía que a muchos de ellos, a la mayoría, ya no los ibas a volver a ver jamás.
    Gracias a las nuevas tecnologías la "mili" de ahora es diferente. Móviles, internet...te permitirán poder mantener siempre el contacto con tus compañeros de cuartel y así, mantener viva esa amistad surgida en el periodo militar.
    Enhorabuena "Leonardo". Te has licenciado con todos los honores.
    Siempre a tus órdenes!!!!

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