miércoles, 27 de abril de 2011

Una de Optimismo Responsable, Por Favor!!!!

Era muy temprano, apenas había amanecido y difícilmente se distinguían las siluetas de los edificios colindantes, los cuales cobraban vida lentamente y parecían despertar de su letargo.

Era un amanecer lento, una maniobra rutinaria con miles y miles de años, pero durante ese periodo de tiempo, tienes la sensación de que todas las personas a tu alrededor son como tú. Son personas que dejaron caliente un “sueño” sobre sus camas, inseguras a la hora de dar los primeros pasos del día pero conscientes de que allí fuera está su realidad. Mientras unos sueñan con perpetuarla hasta el infinito y más allá, otros, la mayoría, soñamos con endulzarla.

Desayunamos un café con “corrupción”, acompañado de unas tostadas de “genocidio”, nuestro estómago lo digiere sin problemas y hasta nos permitimos tomarnos un zumo de “desempleo”. ¡Qué bien hemos desayunado! Ya hemos aterrizado en nuestra realidad.

Elegimos para este día el traje de “ese terremoto en Japón no me afecta”, para ello nada mejor que acompañarlo de esos elegantes zapatos “si he terminado de comer, ya no hay hambre en el mundo”, combinado con una corbata en tonos “pateras del Estrecho” con cinturón de piel hecho a mano en Vietnam por “niños privados de infancia”. Nos miramos en el espejo de “la indiferencia” y comprobamos que el “producto que somos” es el apropiado para el “mercado” en el que vivimos.  Optamos por ponernos las gafas graduadas pues nuestra miopía va en aumento y con paso firme dejamos tras la puerta todo lo que cabría esperar de nosotros.

                                      

En la oficina, entre sorbo y sorbo de café, nos lamentamos por la agonía de nuestro país, no dudamos un instante en señalar a los culpables en la rueda de reconocimiento, ya que son ellos los que nos han privado de ese ascenso, han retrasado la adquisición de nuestra nueva berlina, son los culpables de que hayamos tenido que renunciar a las lecciones magistrales de paddel y han cubierto de nubes negras todo nuestro cielo despejado.

Seguimos lamentándonos, no conviene abandonar los buenos hábitos y debemos ser constantes en nuestro ejercicio diario. Criticamos el trabajo de los demás y nos erigimos en salvadores del mundo, del mundo escala 1:1 porque sigue sin afectarnos que en Japón hayan muerto miles de personas por un terremoto, o que en Libia haya un verdadero drama humanitario porque exista un tipo infame, pero con mucho poder, que está dispuesto a vender muy cara su derrota.

Me desdoblo de la humanidad que me rodea y opto por tomarme algo, voy al bar de siempre pero no me apetece tomar lo de cada día. El camarero me observa y reconoce en mi mirada un atisbo de esperanza. Le digo que hoy no voy a tomar esa cerveza y le propongo que ponga una “ronda de optimismo responsable” a todos los que están en el bar. El camarero me mira y me guiña un ojo, sabe que lo que he pedido no puede ser servido en su bar, pero a cambio pone encima de la barra dos vasos de chupito vacíos. Coge un papel, lo dobla por la mitad y parte dos trozos, a continuación escribe algo en cada uno de ellos, lo vuelve a doblar y deposita uno en cada vaso.  

Con un gesto me invita a coger uno de los vasos, yo dudo entre cual de los dos voy a escoger y finalmente me decido por el que está más próximo a mí. Leo el trozo de papel que hay ante mí y pronuncio en voz alta: “El alcohol limita tus capacidades y tu perspectiva. Te convierte en un ser indiferente. Hace que desprecies lo que tienes y ansíes poseer por encima de todo lo que no te pertenece. Te emborracha de “pesimismo irresponsable” y te aleja de la Felicidad. El camarero cogió su trozo de papel y leyó en voz alta: “Es responsable aquel que se muestra optimista y valora todo lo que tiene, se esfuerza por conservarlo, ayuda a los demás a conseguirlo y no malgasta sus energías quejándose sino que “actúa” con convencimiento y criterio”.
 
Levanté mi vaso y brindé con el camarero, nadie en el bar se unió a nuestro brindis, pero eso no me importó,  porque por fin entendí que esta ronda corría por cuenta de toda la humanidad.


Esta es mi pequeña aportación a las verdaderas víctimas de la humanidad. Son millones de personas en todo el mundo que carecen de cosas básicas, que vagan por la vida sin esperanzas y que no esperan a que nadie les ayude porque aceptan con pasmosa dignidad su suerte. Una ronda de esperanza para todos ellos y una lluvia de sensatez para todos nosotros.


José María Donate
Marketing Consultant

2 comentarios:

  1. Magnífico. Comparto tu visión del mundo y me apunto a ese brindis por la humanidad y por nosotros mismos. Ojalá fuera posible tomar cada día un sorbo de ese chupito para alejarnos de la negatividad y de la queja fácil y ponernos manos a la obra para mejorar, sino el mundo, al menos ese microcosmos que nos rodea.

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  2. Menos mal que no te ha dado, de momento, por escribir relatos y presentarlos a concursos porque entonces yo no ganaría tantos premios. De todos los fantásticos artículos que llevas publicados este es. poíblemente, el que más me ha gustado. Congratulations!!!!

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