“Sé conciso en tus post” –me dijo Cristina; “lee este libro” –me recomendó Miguel; busca “la Buena Suerte ” –me alentó Toni; “publica en tu blog un artículo escrito en inglés” –me animó Rafa; “ven cuando quieras a nuestra casa porque eres bienvenido” –me brindó Andrea; “confío en tí porque estás haciendo lo correcto” –me respaldó Carmen.
A veces no nos damos cuenta, pero vivimos en el mundo “de los pequeños detalles”, finísimas pinceladas que van esbozando el “gran retrato de nuestra vida”, no sólo personal sino profesional.
Otorgamos tanta importancia a lo Macro que nos perdemos en su inmensidad, es como cuando tratábamos de luchar de “igual a igual” contra un rival de mayor talla. En verdad tomos somos unos Don Quijotes obstinados en derribar molinos gigantes.
Nos gusta siempre mirar hacia arriba y desde muy pequeños nos reñían constantemente por hacerlo hacia abajo, pero no somos capaces de mirar a ambos lados, a nuestra derecha y a nuestra izquierda, hacia lo más próximo que tenemos, a lo más evidente e inminente, a lo que realmente nos configura como personas…desviamos nuestra vista de los pequeños detalles.
La “miopía” es peor que la “ceguera”, porque el que “es ciego” está privado de un sentido (la vista) pero no excluido de su percepción porque el resto de los sentidos suplen su carencia y le hace disfrutar de esos placeres, mientras que el que “es miope” puede ver pero no puede percibir porque su “limitada visión” no le permite saborear, palpar, sucumbir a sus aromas o a sus melodías.
Un guiño de ojos, una palabra de ánimo, una risa confidente, una crítica desde el corazón, un comentario sutil, un feliz cumpleaños, un café de pie, unos nervios compartidos…. pequeños fragmentos que conforman el ADN de nuestra vida y de nuestras relaciones interpersonales.
No olvidéis construir hacia arriba pero también hacia los lados. Edificios muy altos y estrechos son poco estables. El confort de una habitación nos lo proporciona la amplitud de la sala, el alto por el ancho, y los detalles que lo decoran y lo hacen habitable.
Por eso, gracias Cristina por tu consejo, aunque sé que este post no es tan conciso y da tiempo a hacer más de un scroll; gracias Miguel por prestarme el libro de Brooklyn Follies de Paul Auster que tan ávidamente leí en su totalidad en el camino de vuelta desde Hamburgo a Praga y que pasa a ser considerado un libro de referencia; gracias Toni porque deseas para mí “la buena suerte” en lugar de “la suerte”; gracias Rafa y Andrea por ser mis amigos y ofrecerme lo que tenéis y todo lo que sois y gracias Carmen porque siempre estás ahí, porque me apoyas, me entiendes, me sufres y me quieres y porque mi vida está llena de pequeños fragmentos de tí.
José María Donate
Marketing Consultant

He leído el texto dos veces y posíblemente lo haga otras muchas más. Lo has escrito con el corazón, eso es evidente, y debo decir que me ha encantado.
ResponderEliminarPor mi parte sólo añadiré que hace poco más de cuatro meses conocí a un desconocido y de tal encuentro surgió una amistad que espero que perdure por el resto de nuestros días.
Así que, Jose, gracias a tí por estar ahí.
Un fuerte abrazo
Bravo José María.
ResponderEliminarSigue dándole caña al Blog que ya lo tienes bajo control.
Un abrazo,
Carlos.
lo h leido completo y mh gustado sobre todo tus dedicatorias,gracias cari.bs
ResponderEliminar