Se acabó el primero de los cuatro asaltos a los que estaba pactado “el combate”. Sin duda era el asalto más importante pero también el de menor trascendencia. Los dos púgiles sabían que quedaban otros tres más y no era plan de besar la lona a las primeras de cambio, había que llegar con vida al final del combate. De ahí su importancia, vital para no perder, pero de escasa trascendencia, puesto que el espectador debe seguir esperando en su butaca hasta que se produzca el desenlace.
El final del primer ring mostró dos realidades de un mismo hecho. Para el público que lo observó por televisión y para aquellos que lo presenciaron en directo, esos que pagaron la entrada para disfrutar del espectáculo , que se desplazaron hasta el recinto y que aguardaron estoicamente hasta que diera comienzo, la sensación fue “ph neutra” (ni frío ni calor, ni satisfacción ni tristeza) simplemente se ha quemado un cartucho. Pero para los “protagonistas”, los que estaban en el cuadrilátero y sus ayudantes, la sensación fue completamente opuesta, nada de neutralidad, todo fue pasión, emociones fuertes, espectáculo del bueno con fuegos artificiales, si se me permite añadir efectos pirotécnicos. El Actual Campeón se mostró muy satisfecho porque no ve peligrar su corona y el Aspirante está exultante porque no fue noqueado y confía en poder ganarle con un golpe maestro antes de que finalice el combate, porque a los puntos el vencedor sería el Actual Campeón.
El espectáculo fue un “puro ejercicio de Ilusionismo”, de ilusionismo deportivo made in “Marketing Sport-Business”. Si la función principal del marketing es “satisfacer necesidades”, el primer asalto sólo satisfizo las de los protagonistas. Eso no tendría nada de malo si no fuera porque el enfoque está trucado, ya que en términos absolutos, el número de protagonistas (los púgiles y su staff) es muchísimo menor que el de Los Protagonistas (los sufridos espectadores). He aquí otro ejemplo de Despotismo Ilustrado¸ unos pocos (11 + 11 + reservas + 2 entrenadores + sus ayudantes + 2 presidentes) anteponen sus necesidades a la de millones de espectadores. ¿No os parece que es un gran ejercicio de ilusionismo? Ni el gran Judini hubiera podido igualarlo.
Finalizó el primer combate, el Marketing Sport-Business se puso de inmediato al servicio de la causa que defiende y desplegó todo su instrumental comunicativo a través de diversos medios (tv, radio, prensa, internet, foros, redes sociales…) había que inocular pronto el virus a los sufridos espectadores para que el Business siga siendo Deporte.
Que os voy a decir ya a estas alturas de artículo, simplemente que el “espectáculo” ofrecido ayer por Real Madrid y Barcelona fue tan pésimo, aburrido, decepcionante…que requirió de mucha propaganda ilusionista para poder ser digerido, aunque no pudo evitar la acidez de estómago tras su ingesta.
Tres asaltos quedan. En el siguiente uno de los dos dará con sus huesos en la lona, la pregunta es ¿veremos un bonito combate con intercambio de golpes?, ¿habrá KO o tendremos que llegar a los puntos?, ¿aquel que bese la lona tendrá fuerzas para levantarse y afrontar los otros dos trascendentales asaltos?... 3,2,1.... puños fuera.
José María Donate
Marketing Consultant

Anda que no disfrutas catalogando al Real Madrid de "Aspirante". Bueno, tú y todos los culés, claro está. Ojo!, que eso no quiere decir que no sea cierto. Ahí están los números para atestiguarlo, y más que los números el juego desplegado por ambos "púgiles". Nos guste o no a los merengues, el Madrid está a años luz del Barca.
ResponderEliminarEn cuanto al primer asalto, pues como bien dices, ni fu ni fa. Entre que era el menos importante de los cuatro y que el árbitro dejó KO a uno de los púgiles al expulsar, injustamente, a Albiol, pues no tuvo mucho de emocionante , más allá de que era un Madrid-Barsa.
En cuanto al siguiente, no creo que me haya afectado mucho la campaña de Marketing Sport-Business porque no lo voy a ver. Lo cambio por una procesión California de cuatro horas de duración. Si hay que hacer penitencia prefiero hacerla ante imágenes religiosas que ante un Madrid-Barcelona.
Sólo tú serías capaz de relacionar, de una manera tan eficaz, un clásico del fútbol con el Marketing. Chapeau!, o como se dice por estos lares, Chapó!!